viernes, 4 de abril de 2014

Diario de bitácora

Nota: Esta comunicación es la unión de otras dos publicadas la semana pasada en el blog "Diario de una futura escritora".

Hay gente que no piensa.
Pensar les produce urticaria. Un simple catarro bloquearía sus planes. Solo podrían hacer daño por escrito.
Pero bien es cierto que ofende él que puede y no él que quiere. 
Los vecinos estamos hartos de ver a nueva gente que llega, se instala en sus casas recién estrenadas y se comporta como si fuera de aquí, de toda la vida.
No hay cosa que más sature que gente desconocida te de clase, te advierta, o te amenace como sí fueran los más listos de la clase.
Hace unos días publiqué en mi cuenta de Facebook unos comentarios en apoyo a un señor que se atrevió valientemente a criticar a unos cuántos de estos sabihondos.

Cuanta gentecilla estaría dispuesta a retornar a tiempos pasados con tal de dominar el cotarro. Nos acosan refregándonos que son amigos, hijos o sobrinos de tal o cual persona. Como si fueran los únicos. 
A veces he pensado escribir unas crónicas relativas a mi relación con el pueblo y el otro día pensé que este era el momento.
El domingo cuando hablamos Carlos y yo por Skype me comentó que podía realizarlo mejor, uniendo estos capítulos a los relatos autobiográficos que estoy construyendo. Le dije que lo pensaría.
Lo consulté con la almohada y nos pareció buena idea. (a la almohada y a mi)



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